

Universo de luces, patria serena,capitana de mi barco,
alma marinera,en el centro de todo luces como una candela.
Orillada calma, címbalo de plata, copla posadera,
malagueña sonrisa, océano de arena,
en el centro de todo luces como una candela.
Farola de viento, huracanada quimera,
reino de mi sueño, peplo de rosa y seda,
en el centro de todo luces como una candela.
En tu puerto mi sombra cobijo encuentra,
mi ser primero, viajero inagotable, a su cuna regresa.
En el centro de todo luces como una candela.
Ronda mi corazón, espiga soleada, tu raíz aérea,
su primer llanto, su primer dolor de amor, su primera entrega.
En el centro de todo luces como una candela.
Y mi postrer aliento (donde morir quisiera),
que sea en tu seno, madre de piedra predilecta,
en el centro de todo luciendo como una candela.




Llevad mi cuerpo al mar
Llevad mi cuerpo al mar,
a donde pertenece, su primer hogar,
donde el agua sonora inquieta amanece.
Llevad mi pobre cuerpo lacerado
en hombros a pie de puerto
liviana carga, dolor pesado,
sabor de espiga y olor a huerto.
De mi sino en su sino descansa,
por fin, mi cuerpo sin vida,
azul mar hasta donde la vista alcanza,
azul cielo y azul lágrima conmovida.
Llevad mi cuerpo al mar, que mi alma ya mora
en su habitáculo salino y profundo,
desde aquella primera hora
en que mi madre me trajo al mundo.
que agitando su pañuelo índigo y turbulento
en clave sonora entona el réquiem de despedida.



La muerte
entra y sale
de la taberna.
Pasan los caballos negros
y gente siniestra
por los hondos caminos
de la guitarra.
Y hay un olor a sal
y a sangre de hembra,
en los nardos febriles
de la marina.
La muerte
entra y sale,
y sale y entra
la muerte
de la taberna.














Malaga, la bella, la bonita , la simpatica su resplandor y su hermosura.
A Málaga tampoco mi corazón olvida;
no apaga en mí la ausencia la llama del amor;
¿Dónde están tus almenas ¡oh Málaga querida!,
tus torres, azoteas y excelso mirador?
Allí la copa llena de vino generoso

Hacia los puros astros mil veces elevé,
y en la enramada verde, del céfiro

amoroso,Sobre mi frente el plácido susurrar escuché.
Las ramas agitaba con un leve ruido
Y doblándolas ora, o elevándolas ya,
Prevenir parecía el seguro descuido
Y advertimos si alguien nos venía a espiar"
Clavada en su penca verdevan las biznagas fragantes
cuyas esencias flotantes
la brisa en sus ondas pierde.No hay alma que no recuerde
de esa flor el movimiento;
la mujer mueve al son lento
la penca con sus olores,
la penca mueve las flores
y los jazmines el viento.

Ay rosa, Málaga bella, biznaga de mi pasión,
donde yo aprendí a querer, donde conocí el amor.
Ay rosa, Málaga bella,
biznaga del corazón.



El único bien que me deparó la suerte
fue en tu regazo ver la luz primera;
sentirme de tu mar a tu rivera,
así cegado por tu luz al verte.
¿Quién ha inventado tu nombre
- Málaga, Málaga, Málaga -,
ingrávido como un vuelo
y lento como una barca?
Málaga, te balanceas
como una góndola, avanzas
con la vela de la ele
en el aire desplegada,
por las aguas de las aes,
sobre consonantes náufragas.
El dulce mar del idioma
te ve pasar desmayada
cítara, cántico, música.
pétalo de la palabra,
con un acento ortográfico
clavado sobre tus ancas
o erguido sobre tu sílaba
primera, como una lámpara.
Málaga, soplo, caricia,
susurro, piropo, dádiva.
Palabra con castañuelas
- Málaga, Málaga, Málaga –
que taconea al oído,
que guitarrea, que canta.
¿Qué enigmáticas razones
dan temblor de tibia ráfaga,
Málaga, a tus aes esdrújulas,
que como un batir de alas
desmelenan en el aire
su monótona asonancia
como un romance metido
en una sola palabra,
un romance de tres sílabas,
Málaga, Málaga, Málaga.?



